lunes, 23 de marzo de 2020

Saludos cordiales.


 Cogitare et dicere

Anatómicamente hablando, el codo es la articulación que une al brazo con el antebrazo.
La descripción de dicha articulación es bastante más compleja y la dejo para los anatomistas.
Pero el común de la gente, sabe de qué se trata cuando hablamos del codo.
Es eso que se nos muestra en el típico “corte de manga” festivo, con que nuestro adversario nos humilla adjudicándose el triunfo. Esa imagen, que perdurará en nuestra memoria, incomodándonos a través del tiempo.
Físicamente, el contacto entre humanos utilizando los codos no creo que sea del todo placentero.
No logro recordar ningún poema, refrán o canción que evoque a dicho contacto físico, salvo metafóricamente, (codo a codo y algunos pocos etcéteras).
En ocasiones solemos utilizar la palabra codo como un adjetivo para graficar al amarrete, al mezquino.
Y haber sustituido al saludo que durante tanto tiempo se impuso en casi todas las culturas como aceptable, (el franco apretón de manos) por un ligero choque de codos, refleja la mezquindad, en este caso, de nuestra imaginación.
Aquella demostración de dar y recibir a la vez, que producía una corriente de sensaciones, muchas veces placenteras y otras no tanto, ha pasado a retiro a la espera de mejores tiempos.
Ahora: si ofrecemos el codo como saludo y también utilizamos, según nos recomiendan, la concavidad interior de su articulación para atrapar al estornudo inoportuno o al acceso de tos impertinente, enviamos un mensaje ambiguo.
-Todas las gotas que contienen mis posibles virus y quizá una pequeña muestra de mis flemas, están contenidas a escasos centímetros del codo que hoy te ofrezco como muestra de amistad, ¡oh amigo! -  Sería el mensaje.
-Gracias… paso-, la respuesta.
Quizá el razonamiento para evitar el contacto generado por la peste, combinado con la ansiedad creativa de la cultura milenial, dio origen a la nueva modalidad del saludo.
Por mi lado, he decidido reconvertirlo explorando otras posibilidades.
Intentaré con una sonrisa, con gestos amigables, con una ligera inclinación de mi cabeza o con palabras amables. Bastará como saludo.
Reservaré (como defensa) un buen codazo en la quijada, para cuando la situación lo amerite.

1 comentario:

  1. Muy bueno!a mi tampoco me surge el dar el codo como forma de saludo, prefiero el saludo acompañado del gesto amable

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