lunes, 21 de octubre de 2019

Cerveza tibia. (blue)




Ya me aburrí de esta fiesta…
ya se entibió la cerveza.
Ya mis amigos se fueron y
no hay indicios que vuelvan.

En esta fiesta el desamor hizo lo suyo
sirviendo copas llenas de soledad,
y escatimando sanguchitos del olvido
para olvidar… para olvidar.
                     
Estoy pensando en irme dignamente,
prudentemente, solemnemente.

Momentos buenos, si los hubo, ya han pasado
no quedan ladys… y el salón se ha despoblado
ya se entibió la cerveza y
no hay nada que me detenga.

Mejor me tomo un bondi, sin regreso
y dejo atrás todo este aburrimiento
Y me pregunto con qué,
 me pregunto con que
 … voy a pagar el boleto?

martes, 15 de octubre de 2019

Breve contacto intergeneracional del tercer tipo.



Camino al quiosco a reponer municiones, (mientras me fumaba la última),
se aproximan a mí dos jovencitas de fina apariencia.
Con encantador gesto (sonrisa y simpático fruncimiento de nariz), una de ellas me dice:-¿Señor, me daría un cigarrillo?-
Yo: (con cara de jubileitor) -No-.
Ella:(Tan joven y tan linda... siempre sonriendo pero desarrugando la naricita) me susurra: -metételo en el culo-
Yo: (Cual Chapulin Colorado me dije): "lo sospeché desde un principio"
Lejos de escandalizarme, reflexioné: ¡cuantos efectos colaterales produce el cigarrillo!!

lunes, 14 de octubre de 2019

para servir a Ud.





¡Por favor, que pase el que sigue!…
-Permiso, buen día-.
-Buen día señor. Dígame su nombre solamente. No es necesario que me diga su apellido-.
-José-.
-Mucho gusto José; mi nombre es Ricardo-. Le pido por favor que tome asiento-.
- Le voy a comentar de que se trata esta reunión-.
-Antes que nada, para su tranquilidad, le aclaro que todo lo que se habla en esta oficina, es totalmente confidencial y no lo compromete en nada. No se le pedirán otros datos mas allá de los que usted quiera proporcionar voluntariamente en el transcurso de nuestra charla-.
-Quiero explicarle en qué consiste este programa-.
-El gobierno nacional desea comprender algunas situaciones por las que pasan los ciudadanos, para poder brindar soluciones (en un futuro) a las mismas. Para ello, es necesario como primera medida, entender la problemática de algunas cuestiones.
-Por ejemplo: Ud. ha manifestado (en la oficina de al lado), que está en una situación de desempleo y con problemas de índole económico-.
-Le pregunto: ¿tiene Ud. familiares a su cargo? -
-Sí-.
¿Niños, acaso?
-Sí, y además una persona mayor con enfermedad-.
-Bien…¿y en que podría el gobierno ayudarlo a solucionar esta angustiosa situación?
-Quisiera conseguir un trabajo, pero por más que busco, no lo encuentro. La verdad es que ya no sé que hacer. No tengo dinero como para alimentar a mis hijos ni para solventar a mi padre en su enfermedad. Estamos pasando muchas dificultades. No tenemos ya ni para poder comer-.
¿Y en que considera Ud. que el gobierno podría ayudarlo?
-Mire, necesito trabajar-…-la empresa en la que trabajé durante quince años, cerró-.
-Lamentablemente, como Ud. seguramente sabrá, la Nación no puede proporcionar empleos públicos debido a la política de achicamiento del Estado. Situación nada fácil, porque justamente, entre otras cosas, la creación de este programa “Conocer”, demandó una gran cantidad de empleos para poder realizar esta suerte de censo orientado a ayudar al ciudadano necesitado, a afrontar problemas como los que Ud. detalla-.
-Estamos en esta primera instancia de recolección de datos que nos ayudará para que en un futuro podamos tomar medidas prácticas orientadas a resolverlos-.
¿En que otra cosa podríamos colaborar?
-Mire… necesito alguna ayuda para llevarle comida a mi familia-.
-En este tema, pongo en su conocimiento que la filosofía que adopta este gobierno, es la de “no regalar pescado a la gente, sino enseñarle a pescar”. Sabemos que las dádivas solo mitigan momentáneamente las dificultades y que el remedio definitivo, el que elimina de raíz el problema, sigue esa línea de pensamiento-. Decidimos abandonar toda política de subsidios-.
-Pero, mi familia y yo estamos muriendo de hambre. ¡Tenemos muchas necesidades!
- ¿Qué es lo que pretenden? ¿Que salga robar? -
-De ninguna manera, señor. Le recuerdo que este gobierno tiene como primordiales premisas: decir la verdad y la lucha contra la corrupción; y robar es un acto de corrupción.
- ¿Entonces sólo nos queda morirnos de hambre? -
-En casos como éste, el gobierno sugiere que vuelva a su país de origen, ya que las cosas aquí no están dadas (aún) para resolver las circunstancias que lo afectan, a Ud. y su familia-.
-Pero, si yo nací aquí. Y mis padres, los de ellos y mis hijos. Soy de Parque patricios de toda la vida-…
-Disculpe. En estos casos, el gobierno le sugiere que emigre; ya que las cosas no están dadas (aún) para resolver…etc.…etc.
-Es deseo del gobierno que sus problemitas se solucionen rápidamente-.
-Buen día y muchas gracias por su colaboración-.

¡Por favor, pase el que sigue!





viernes, 11 de octubre de 2019

Musa





Me tienes cuando tú quieres
y cuando quieres, me dejas.
Me buscas si te hago falta porque sino...
ni te acuerdas.
Y voy en pos de tu sombra como esperando
que pierdas
migajas de tu cariño que son las que me alimentan.

martes, 8 de octubre de 2019

Inútil pasatiempo.




- ¿Así que en serio pensaste que me iba a rendir? Se ve que no me conocés. -
-A mí nadie me va a correr con una alpargata, ¿entendés? -
-Por las buenas, puede ser que afloje, pero por las malas… ¡soy William Wallace, Drácula y el hombre lobo… todos juntos! -
-Tenés idea a cuantos como vos me morfé de un bocado? -
- ¡No soy ningún gil! – Yo he leído a Almafuerte…”no te des vencido ni aún vencido”.
- ¡Así soy yo!
- y como Juan Moreira…(creo)… “no pregunto cuántos son, sino que vayan pasando” –
-Y no esperes misericordia de mí-… ¡estúpido solitario!

Cosas así, son las que pienso cuando estoy jugando al solitario en la computadora.
 A los desvelados que suponen que me aburro, les informo: no es solamente un estúpido juego.
Me ayuda a urdir guiones para historias que jamás escribiré.

la foto liberada


Volví a exhibir esa foto en la pared
la tuve un tiempo confinada
 y al final la liberé.

No fue un indulto
fue por justicia,
Era inocente y
la tuve presa injustamente.

Al fin de cuentas,
la foto ajada y descolorida
 que hoy ya casi muestra nada

Es un recorte, un fotograma
solo un retazo de
 película cortada.

Al enclaustrarla
se está ocultando
 toda una historia.

Y toda historia
tiene derecho a ser contada
al menos una vez
 para poder después
 ser olvidada..

la foto hay que exhibirla
una vez capturada.

Tu puedes destruirla…
o debes liberarla.






Carlito




Te veo jilguero, libre
después de tan largo encierro
acicalando tus plumas
que estrenan colores nuevos.

Vibra en la rama tu canto
retenido tanto tiempo
por fin no existen cadenas
y el suelo es pasto, y el techo… cielo!

De pronto…estiras tus alas
y emprendes rápido vuelo.
Se te nota decidido
a vivir la vida viviendo.

Tu jaula, prisión vacía,
tan solo es un mal recuerdo.
te sientes libre, jilguero…
y tu libertad festejo!



sábado, 5 de octubre de 2019

Clase 49





Cabellos cortados
los ojos sin brillo,
con rabia apretados
los puños vacíos.
La cabeza gacha,
el pecho oprimido,
recuerdos de casa,
ausencia de amigos.

Un año robado de vida elegida
pintada la mente color verde oliva…

Lento pasa el tiempo…
caminas sin rumbo…
te sientes anclado en el fin del mundo.

Vida de colimba…
angustias de un año
escribiendo la historia…
(páginas de gloria) …
limpiando los baños.

Ya se acerca el día,
va pasando el año.
Todavía no has muerto
como habías pensado.
Vuelves a tu casa…
al cabello largo,
se borra en tu boca
el sabor amargo.

Ya todo olvidaste,
todo ha terminado…
te quitas las botas y
vuelves al barrio.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Pecado venial



No te sientas mal.
Al  fin de cuentas, todos hacemos,
quien más, quien menos,
las mismas cosas. Siempre fue igual.

La diferencia, es que te atraparon
justo a vos.
Y estas a punto de ser juzgado…
Solo  vos…

 Por ganar la rifa equivocada…
 por no saber
 que se rifaba.

Todos sabemos 
que es ventajoso
juzgar al otro.

Y que simulando
ser un cordero
se esconde el lobo.

Espero oír la voz poderosa invitando:
¿quién tira la primera piedra?
Desafiando:
¡A ver…! ¿quién tira la primera piedra?!
¿Quién es capaz de arrojárle al otro su propia mierda?
Y en vano, seguiré esperando…

Tené paciencia, porque…
Tal vez esquives el piedrazo,
tal vez, quizá ni te lo tiren…
 tal vez lo ligue yo
que no hice nada.
¡Hay!...quien pudiera saber
adonde va a caer
la piedra una vez
que fue lanzada!








Por descuidado.





Estoy buscando Por todos lados
un sueño que era mío y que perdí
Por descuidado, seguramente…
Lo habré dejado por ahí.

Y Pensar
que yo guardaba en mi placard
pilas de sueños…esperando
para estrenar…
en otro tiempo y otro lugar.

fue cuando la primavera
Nunca iba a terminar.
después el otoño llega
Y arruina el final.
De esa película que es
la vida...
suele pasar.

Hoy me pregunto porque
 Habré hecho espacio en mi placard.
quitando sueños, poniendo cosas
mas terrenales en su lugar.
Y  al final
no logro recordar
cuál era el sueño
Que perdí sin estrenar

viernes, 20 de septiembre de 2019

El tornillo que me falta





Desde hace unos días, estoy en busca de un tornillito de las siguientes características.
Lo describo, porque no sé cómo se llama técnicamente.
Es como un tornillito para madera, y en lugar de cabeza de tornillo, tiene un doblez en forma de aro, para que una vez atornillado en la madera quede a la vista únicamente el aro.
Luego de atornillado, en el arito se colgará a modo de adorno, esa campanita de lata cachuza que me regaló un día un aficionado a la pesca explicándome que se utiliza para pescar con caña y funciona de la siguiente manera: se arroja el sedal con su anzuelo y plomada; se clava la caña en la arena de la playa donde se esté practicando este deporte (pescar, no clavar cañas en la arena) y esperar tomándose una birra despatarrado y pensando en cualquier cosa que el pescador pensar quiera.

Cuando un pez muerde el anzuelo, se lleva un cagázo bárbaro por la sorpresa y entonces raja para el otro lado (el pez).
 Es aquí donde la magia de la técnica se desarrolla en todo su esplendor. El pescado tira… la campanita suena… y el vago salta. Lo demás no lo pienso describir porque sería tedioso enumerar las posibilidades de lo que  pudiera enganchar el anzuelo, aunque sí diré que me han contado anécdotas de todo tipo.
Bueno, el tema es que el valor en la ferretería de ese tornillo, es despreciable y ante el bochorno de andar describiendo el tornillito, explicar sucintamente para que lo voy a utilizar etc., seguramente el señor ferretero una vez atrapada la idea, me va a preguntar ¿Cuántos quiere? Y una de dos: o le pido una unidad y pregunto ¿Cuánto es?... y ahí está la situación tan temida.
No quiero que el pobre ferretero tenga malos pensamientos tales como: viejo miserable y la p… que te p…, ¡como mierda junto la guita para pagar el alquiler de esta ferretería de mierda que me tiene podrido junto con todos los clientes de mierda de este barrio de mierda y porque mierda no le hice caso a mi vieja cuando me decía que estudiara! etc. etc.
Yo soy un tipo comprensivo y pudoroso, de los que no abundan. Me gusta tomar todos los recaudos para no pasar y hacerles pasar malos ratos a nadie. Una vez vi una película de Darín que era ferretero y sacó a las puteadas de la ferretería a un señor de parecidas características a las mías, y medio que prefiero evitar situaciones como esa.
La otra posibilidad sería la de  comprar diez tornillitos de madera con un arito en la punta como el descripto ud supra, y guardar nueve para ocasiones similares posteriores (lo que sería un gasto innecesario y mi situación económica actual no me lo permite).
 La opción de cirujear en su búsqueda, es decir: fijarme por la calle a ver si encuentro alguno de casualidad,( porque no hay tampoco necesidad de que ese tornillito con argolla sea necesariamente nuevo para colgar una campanita de pescador que no vale un carajo y que la hubiera tirado a la mierda instantes después de habérseme sido obsequiada por ese pescador vago y borracho que me la encajó y me hace pensar en tantas pelotudeces), sigue vigente, aunque estoy medio desalentado, sobre todo porque mi visión carece ya de la posibilidad de distinguir ese famoso tornillito de cualquier cosa chiquitita plateada u oxidada que aparece en mi camino y ya estoy medio podrido de andar agachándome disimuladamente por la calle, fracasando…fracasando.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

En tu columna del haber





Lo que ves...
Lo que oís...
Lo que pensás...
El movimiento.
Los sonidos.
Los colores.
Los paisajes.
Las historias simples (y de las otras)
Tus pasos sobre la hierba
La lluvia que alguna vez te empapó
El amor que te deslumbró y se consumió.
Todas tus primeras veces en algo.
El asombro.
El desencanto.
Los recuerdos
Las alegrías y tristezas
Las despedidas
La esperanza del reencuentro en un paraíso perfecto...
Te alcanza o continúo?


Caminante, no hay camino






El viejo camina por la plaza. Imagina que está comprometido con el deporte;  que está corriendo poco menos que una maratón y la tensión de su rostro expresa lo que su cabeza cree.
Relojea su entorno y ve a la gente corriendo, trotando o caminando a paso ligero. Todos circulan inversamente al sentido de las agujas del reloj y él, adhiere a ese disciplinamiento.
Un joven de físico atlético se adelanta por la derecha, como corresponde, a una velocidad cercana a la de la luz. Entonces el viejo medita, evalúa, compara y entiende.
Retrocede un poco en el tiempo, cuando se imaginaba a sí mismo envejeciendo mirando el mar, tomando las cervezas que no había tomado de joven, echando panza sin culpa, jugando al tejo con otros viejos ociosos, (pescando no, porque los peces tienen sus derechos a envejecer serenamente) en fin, haciendo lo que suponía que hacían los viejos felices en ejercicio de sus funciones.
Y pensó: ¿Cuanto saldrá el pasaje para la costa?, mientras sacaba un pucho (de los antiguos) que había guardado para la ocasión.

El don.






Con su melena blanca y grasienta, barbudo y aterido, sentado en un umbral, está uno de esos tipos menesterosos a los que nadie pareciera ver. Un hombre invisible.
Aplicadamente, masajea sus pies desnudos en afán de darles calor y a su lado, unas zapatillas ruinosas hacen conjeturar su destino de desecho.
Yo lo veo, porque tengo el don.

Recuerdo de niño, haber visto a mi madre en ocasiones como esta, hurgar en su monedero y compartir su magro contenido con el necesitado. “Manos que no dais, ¿qué esperáis?” me decía luego, en tono admonitorio. Ella también tenía la gracia de ver a los invisibles.

 Invadido por su inspiración, introduzco sin vacilar mi mano en el bolsillo, agarro el único billete de diez pesos que me queda y camino decidido hacia el viejo.
 En el trayecto, nuestras miradas se encuentran.
Repentinamente, un grupo de escolares se interpone entorpeciendo mi recorrido y la precaria simbiosis creada se interrumpe. Es en ese momento que, con mi mano aún en el bolsillo aferrando el billete… vacilo y fugo.
Camino toda una cuadra reprochándome en voz baja: ¡¿porqué no puedo resistir  la tentación de ser  tan, pero tan miserable?!
Después… olvido.