Cogitare et dicere
Anatómicamente
hablando, el codo es la articulación que une al brazo con el antebrazo.
La descripción de
dicha articulación es bastante más compleja y la dejo para los anatomistas.
Pero el común de
la gente, sabe de qué se trata cuando hablamos del codo.
Es eso que se nos
muestra en el típico “corte de manga” festivo, con que nuestro adversario nos
humilla adjudicándose el triunfo. Esa imagen, que perdurará en nuestra memoria,
incomodándonos a través del tiempo.
Físicamente, el
contacto entre humanos utilizando los codos no creo que sea del todo
placentero.
No logro recordar
ningún poema, refrán o canción que evoque a dicho contacto físico, salvo
metafóricamente, (codo a codo y algunos pocos etcéteras).
En ocasiones solemos
utilizar la palabra codo como un adjetivo para graficar al amarrete, al
mezquino.
Y haber sustituido
al saludo que durante tanto tiempo se impuso en casi todas las culturas como
aceptable, (el franco apretón de manos) por un ligero choque de codos, refleja
la mezquindad, en este caso, de nuestra imaginación.
Aquella
demostración de dar y recibir a la vez, que producía una corriente de
sensaciones, muchas veces placenteras y otras no tanto, ha pasado a retiro a la
espera de mejores tiempos.
Ahora: si ofrecemos
el codo como saludo y también utilizamos, según nos recomiendan, la concavidad
interior de su articulación para atrapar al estornudo inoportuno o al acceso de
tos impertinente, enviamos un mensaje ambiguo.
-Todas las gotas
que contienen mis posibles virus y quizá una pequeña muestra de mis flemas,
están contenidas a escasos centímetros del codo que hoy te ofrezco como muestra
de amistad, ¡oh amigo! - Sería el
mensaje.
-Gracias… paso-,
la respuesta.
Quizá el razonamiento
para evitar el contacto generado por la peste, combinado con la ansiedad
creativa de la cultura milenial, dio origen a la nueva modalidad del saludo.
Por mi lado, he
decidido reconvertirlo explorando otras posibilidades.
Intentaré con una
sonrisa, con gestos amigables, con una ligera inclinación de mi cabeza o con
palabras amables. Bastará como saludo.
Reservaré (como
defensa) un buen codazo en la quijada, para cuando la situación lo amerite.
Muy bueno!a mi tampoco me surge el dar el codo como forma de saludo, prefiero el saludo acompañado del gesto amable
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