miércoles, 25 de agosto de 2021

El gato y el vikingo

 

Está ahí, cavando con sus propias manos un hoyo bajo la lluvia, poseído por la tristeza. No me es dado el presenciarlo, pero intuyo la escena.

 Él se atreve a llevar a cabo la épica ceremonia, sin prestar ninguna atención a las sugerencias mezquinas del razonamiento que le susurra: —Tranquilo… ya está, todo lo que hubieras podido hacer, lo has hecho—.

 Sólo después de haber acomodado mi cuerpo en una posición digna dentro del hueco y arrojar con sus manos tierra sobre mí; sólo después de murmurar para sí algunas palabras a modo de oración, dará por concluida su faena el dulce vikingo, el que fuera mi amo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario